Trailer de invitación. Presentación del libro VESTIDOS BAJANDO POR LA ESCALERA

Los personajes VESTIDOS BAJANDO POR LA ESCALERA







Un capítulo de VESTIDOS BAJANDO POR LA ESCALERA

 Ayudado por un hombre corpulento de mediana edad un anciano desciende lentamente por las escaleras. El trayecto, que comprende tres pisos, dura cuarenta y cinco minutos aproximadamente. Eso es todo, o casi todo, ya que el anciano debe volver a su departamento y eso implica remontar el camino.

   En el transcurso de esos cuarenta y cinco minutos ve pasar a gente de todas las edades, algunos en más de una ocasión. Son sus vecinos, de los departamentos contiguos o bien, visitantes ocasionales. Contemplada desde fuera, a través de la lente de una cámara, la escena ilustraría perfectamente el concepto de velocidad: la silueta de los dos hombres se distingue claramente entre las manchas informes, fantasmagóricas, de los viandantes habituales.

   Subir o bajar un escalón apenas ocupa nuestra atención. Los niños y jóvenes pueden hacerlo de dos en dos o un tramo completo, para así comprobar sus habilidades y alimentar la fantasía. Sin embargo basta que se descomponga el ascensor para que el adulto sienta el rigor de los escalones de más.  

   Subir o bajar un sólo escalón representa para este pobre hombre un esfuerzo brutal. Aún con la ayuda de otra persona sus endebles piernas se resisten a obedecer. Cada paso requiere de toda su concentración. Regresar al  departamento representa la única meta posible, un premio al esfuerzo cuya gloria apenas dura toda vez que sabe bien que el ciclo habrá de repetirse al día siguiente.


   Tiempo y energía. Espera y recarga. Al igual que Sísifo nuestro personaje tiene en la repetición su infierno en la Tierra. Y todo, absolutamente todo, se subordina a esta rutinaria actividad. Podría sin embargo renunciar a ello, olvidarse del exterior y permanecer recluido en su departamento. Tirar la toalla, declararse inútil. Ayuda no le faltaría. Pero aquello significaría la muerte en vida y este hombre si a algo le teme es al seco sonido de la huesuda remontando la escalera.